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Pymes que le agregan valor a la soja.

Producen “expeller”, un componente de alimento balanceado para animales, y aceite. Invirtieron en el marco de un programa oficial, pero ahora no tienen mercado y reclaman apoyo para exportar.

Pequeñas y medianas empresas de extrusado-prensado de soja, que se multiplicaron en la región principalmente desde 2008, estaban reunidas hoy en la Bolsa de Comercio de Santa Fe para armar una Cámara del sector, tal como ya la tienen Córdoba (Cabiocor) y Buenos Aires (Ciapoba).

Las firmas están dedicadas a la producción “expeller” de soja, una materia prima esencial de alimentos balanceados para aves, porcinos y bovinos. Son Pymes que por la convocatoria de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y en el marco del Plan Estratégico Agroalimentario del gobierno nacional, hicieron inversiones para agregar valor a la producción primaria del poroto, en este caso en el marco de la cadena que lleva la proteína vegetal a convertirse en proteína animal que a su vez se destina como alimento humano.

Productores independientes, agrícolas y pecuarios de distintas zonas del país montaron así procesadoras de soja que elaboran entre 30 y 120 toneladas diarias. El expeller constituye las tres cuartas partes de los ingresos que generan las plantas; el resto llega por vía del aceite que del proceso también se obtiene.

“Actualmente, luego de algunos años de trabajo, el mercado interno de expeller se encuentra sobreofertado, con el consiguiente deterioro de los precios y la consecuente pérdida de rentabilidad”, detalla el informe distribuido hoy entre los asistentes a la sede de la Bolsa santafesina.

Necesidades

Con un producto que ya desborda la demanda del mercado interno, el nuevo sector agroindustrial -lejos de la capacidad de las grandes aceiteras concentradas en los puertos del sur santafesino- busca respaldo oficial para explorar mercados externos. Y para eso necesita reunirse en una nueva Cámara.

Walter Albretch, titular de Sogima, una empresa radicada en San Guillermo y promotora del encuentro de hoy, mencionó como ejemplo el “excelente potencial” que representan mercados como Chile y Uruguay, accesibles por su vecindad geográfica pero distantes por los complejos requerimientos impuestos desde los organismos habilitantes.

Los organizadores del encuentro se reunían al cierre de la presente edición con sus pares de Córdoba y Buenos Aires, a fin de coordinar gestiones en común ante el gobierno nacional, para dar cauce sustentable a las nuevas empresas agroalimentarias.

Productividad

El Inta estima que en el país habrá 400 plantas para fin de este año, en tanto el Ministerio de la Producción de Santa Fe calcula que 40 de ellas están en nuestro territorio. Dan trabajo promedio a 10 empleados y se ubican en poblaciones de entre mil y 10 mil habitantes, de zonas productoras de soja. Cada planta que procesa 30 toneladas significa 365 camiones menos en las rutas con granos, y más valor agregado en origen.

Calidad

La extrusión expone los granos a temperaturas altas en tiempos cortos, antes que el material pase a prensado para separar el aceite del expeller. El proceso mecánico no usa solventes (las grandes industrias lo usan para producir harinas y aceites) y el expeller resultante contiene proteínas más digestibles para el animal. Eso significa más calidad en la cadena de producción tanto de carnes como de leche.

Fuente: El Litoral

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